El síndrome del niño hiperregalado refiere la actitud que adoptan los niños ante los regalos que reciben; se trata de la valoración que ellos hacen de estos obsequios

La frase “niño hiperregalado” puede resultar extraña y es lógico porque poco se sabe acerca de ello. De hecho, en el ámbito de la psicología y la psicopedagogía se habla de niños hiperregalados sin que se haga extensivo a la vida cotidiana, pero nada más lejos de la realidad, porque tiene que ver —precisamente— con la vida cotidiana, con la manera en que se forja la personalidad de nuestros hijos, con la manera de agasajarlos, de hacerlos sentir bien y de ayudarlos a alcanzar sus sueños. En esta época del año, en que regalar es símbolo de amistad, amor y fraternidad, es importante conocer acerca de los riesgos de “hiperregalar” cuando de nuestros niños pequeños se trata.


Los niños son una fuente inagotable de energía e imaginación que demandan en la medida de ese desarrollo vertiginoso, este apetito debe ser controlado por los padres

Empecemos por conocer la terminología, partiremos del hecho de que en la comunidad psicóloga se habla de síndrome del niño hiperregalado y no nos confundamos ni alarmemos, no se trata de una enfermedad, se trata de conducta. El síndrome del niño hiperregalado refiere la actitud que adoptan los niños ante los regalos que reciben; se trata de la valoración que ellos hacen de estos obsequios, pero —además— del papel que juegan los padres en este aspecto, pues los niños son una fuente inagotable de energía e imaginación que demandan en la medida de ese desarrollo vertiginoso, por eso sus listas de juguetes siempre serán muy largas, extravagantes y costosas, por lo que este apetito debe ser controlado por los padres.

Los psicopedagogos aconsejan enseñarles a los niños el valor del dinero, que comprendan el esfuerzo que significa adquirir productos y servicios, a la vez, aconsejan que a la hora de regalar, al niño se le debe obsequiar lo que más desea siempre y cuando sea razonable, es la forma de evitar una sobredosis de regalos, muchos de los cuales no necesitan y que no los satisfacen, lo que afecta su empatía frente a los otros, por eso es necesario estar atentos a las señales: los niños hiperregalados suelen ser caprichosos, no toleran un “no” por respuesta. Sara Tarrés, psicóloga licenciada en la Universidad de Barcelona y conocida por su blog “Mamá Psicóloga Infantil”, distingue seis características, más bien síntomas, que presentan los niños hiperregalados: baja tolerancia a la frustración, imaginación empobrecida, caprichosos, menosprecio a lo que tienen, materialistas y consumistas, propensos al egoísmo.

Los niños hiperregalados suelen ser caprichosos, no toleran un “no” por respuesta

Según Tarrés, la época del año en donde más los niños corren el riesgo de sufrir alteraciones de su personalidad relacionadas con este síndrome es la Navidad, ¿y cómo evitar esto? En sus palabras, la mejor forma de evitar que nuestros hijos acaben sufriendo este síndrome es reduciendo el número de regalos que les hacemos durante todo el año, pero sobre todo en estas fechas, privilegiando por el que más anhelan y que sea de utilidad. Puede que al principio sea difícil hacer que los niños entiendan, pero de ello depende que sean felices no solo en la niñez, sino en todas a las etapas de su vida.