Existen dos vertientes de la tecnología en la aplicación del conocimiento: la mecanización y la práctica virtual, esta última se refiere a la capacidad de utilizar la realidad virtual y el internet para la actividad profesional, como por ejemplo, las videoconferencias y las consultas personalizas en línea

El desarrollo de recursos tecnológicos en todas las áreas del conocimiento no ha parado, especialmente con la llegada del internet en la década de 1990. El internet es la herramienta que impulsó la globalización, de pronto la economía, las finanzas, la salud, la educación, la información estaban al alcance de un clic. Existen dos vertientes de la tecnología en la aplicación del conocimiento: la mecanización y la práctica virtual. Indaguemos, grosso modo, de qué se trata.

La mecanización se refiere a la incorporación de las máquinas en las disciplinas aplicadas, como la medicina, biomedicina, las finanzas, las comunicaciones, la educación, la ingeniería, etc. Por ejemplo, un marcapasos puede significar la diferencia entre la vida y la muerte de una persona con problemas coronarios; la máquina de diálisis para los enfermos renales, así hay infinidad de instrumentos y máquinas al servicio de la medicina, es un hecho, la ingeniería médica ha aumentado radicalmente la esperanza de vida promedio mundial. En el campo de las comunicaciones, la tecnología satelital permite, por ejemplo, que podamos hablar al instante con personas que están al otro lado del mundo. Levantas la bocina y ya está, y ni hablar de las aplicaciones para teléfonos “inteligentes”, como WhatsApp y Telegram, que, dicho sea de paso, también son de ayuda para la medicina

Por su lado, la práctica virtual se refiere a la capacidad de utilizar la realidad virtual y el internet para la actividad profesional, como por ejemplo, las videoconferencias y las consultas personalizadas en línea, modalidad que actualmente ha cobrado una nueva dimensión debido al confinamiento mundial por la pandemia de COVID-19.

Ahora bien, vamos a referirnos a la práctica virtual en el ámbito de la salud. Como dijimos, actualmente —debido a la pandemia por coronavirus— las consultas virtuales son sustitos de la atención médica en los consultorios y en las clínicas, sobre todo para pacientes que requieren control periódico o con padecimientos que no son graves, o que no requieren de tratamientos invasivos. Sin embargo, las consultas virtuales no son una novedad. Desde hace algunos años esta práctica es común en la psicología, la psiquiatría y la neurología. Desde que el internet es una opción comunicativa, los tratamientos virtuales —vía Skype— son una estrategia muy recurrente en la rehabilitación de los pacientes, y lo más sorprendente, funciona.

¿Cómo funciona?

Se ha desarrollado gran cantidad de programas de estimulación cognitiva con el uso de tablets y computadoras. Las demencias eran el principal objetivo, pero hoy en día se utiliza en otras patologías como el trastorno de atención e hiperactividad, ictus o traumatismos craneoencefálicos. Este tipo de programas son muy versátiles y permiten una personalización de las tareas a bajo costo. Los neurólogos, psiquiatras y psicoterapeutas hacen uso de esta tecnología para estar “más cerca” de sus pacientes si la atención presencial no es posible. Para esta ciencia médica existen aplicaciones específicas, como las que miden el estado de ánimo, que refuerzan la terapia vía Skype.

Médicos virtuales

El vértigo de la vida moderna puede llegar a ser asfixiante, la falta de tiempo, entre otras razones, ha llevado a que los “médicos virtuales” sean una opción patente de consulta para conseguir diagnósticos y tratamientos. ¿Pero quiénes son los médicos virtuales? Es importante aclarar que los motores de búsqueda de médicos virtuales no refieren en sentido estricto a médicos reales, en muchos casos se trata de un sistema informático. Hay tres tipos de médicos virtuales: inteligencia artificial, médicos offline y médicos de verdad que atienden en tiempo real. Veamos en detalle:

Un médico virtual es una inteligencia artificial disponible en una página web que, a través de una batería de preguntas al usuario (paciente), ofrece un diagnóstico más o menos específico (y más o menos acertado), además de las mejores opciones de tratamiento. El mecanismo implica una batería de preguntas que el usuario debe responder, de estas respuestas el programa arroja un diagnóstico y tratamiento.

En cambio, un médico virtual offline es un médico real respondiendo a las consultas de los internautas, el usuario hace su consulta y recibe una respuesta algún tiempo después. Por lo general, las consultas no son por padecimientos graves[1].

Por último, tenemos al médico que recibe consultas en línea ya sea por video o por chats. Actualmente, debido a las cuarentenas por la pandemia de COVID-19 muchos médicos especialistas están atendiendo a sus pacientes por videochats. La aplicación más utilizada es Zoom, pero también se utiliza Skype, Facebook Live, Instagram y WhatsApp.

No hay duda de que la tecnología es una herramienta clave en el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de pacientes, sobre todo la tecnología de las telecomunicaciones, es sencillo, es práctico, fomenta la confianza entre el médico y el paciente, permite que la atención sea instantánea si el paciente tiene dudas y reduce considerablemente los costos. No obstante, no debe perderse la perspectiva con esta modalidad de asistencia médica. Muchas patologías requieren atención especializada presencial, incluso invasiva, la consulta en línea no debe convertirse en un factor que por omisión y negligencia ponga en peligro la salud y la vida. Grandes ventajas tiene esta modalidad de atención al paciente; sin embargo, no olvidemos que el contacto humano es fundamental para ambas partes: médico y paciente. En poco tiempo las dos modalidades estarán en nuestro entorno.


[1] Con información de https://clinic-cloud.com/historias-clinicas-electronicas-digitales-software-gestion/