«El juego infantil es un recurso natural inagotable que permanece dentro de cada persona y que estará a su disposición siempre que lo necesite. Sin embargo, es un pozo que requiere llenarse en pocos años, y la calidad del juego que se deposite será la que alimentará ese valioso recurso durante toda la vida»

Tina Bruce

La visión que tenemos de nosotros mismos como personas tiene su origen en cómo establecemos lazos psicoemocionales con nuestros semejantes desde la niñez temprana, y la manera de cómo establecemos esos lazos depende de la libertad que tengamos de expresarnos, de soñar, de reír, de asumir nuestro rol frente al otro. Esta doctrina de la «simpleza de la vida» es impartida alrededor del mundo por las escuelas Waldorf, organizaciones que se encargan de difundir las teorías pedagógicas del filósofo y educador alemán Rudolf Steiner, conocidas como: método Waldorf.

Quizás te preguntes por qué «Waldorf», el origen del nombre del método proviene de la marca de la empresa de tabaco Waldorf-Astoria, debido a que su dueño, Emil Molt, ordenó la apertura en 1919 de una escuela para educar a los hijos de sus trabajadores en base a las ideas de Rudolf Steiner, cuyos métodos de enseñanza admiraba, por eso «método Waldorf».

El método Waldorf es uno de los sistemas educativos alternativos más conocidos. La pedagogía Waldorf busca el desarrollo de cada niño en un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y con un fuerte apoyo en el arte y los trabajos manuales[1], esto con el objetivo de incentivar al máximo la imaginación del niño y encauzar esa fuente inagotable de energía en pro de su desarrollo y bienestar. Del método Waldorf destacan las muñecas que, en principio, confeccionaban en el ámbito de las escuelas Waldorf, hoy en día esta técnica se ha extendido a todas las corrientes pedagógicas. 

¿Por qué son tan especiales las muñecas Waldorf?

Lo primero que hay que destacar de estas muñecas es que son de tela, confeccionadas con fibras naturales como lana y algodón, no se utilizan materiales sintéticos ni moldes acabados, en otras palabras, son «inexpresivas» porque —para niños de meses— no tienen rostro. Como habrás notado, la mayoría de las muñecas comerciales están finamente maquilladas y vestidas, las de Waldorf no, ¿por qué? Rudolf Steiner sugirió que los juguetes de los niños deben ser en gran parte sin forma con el fin de estimular la imaginación. Por eso los juguetes Waldorf son, a menudo, simples y sin mucho detalle. Al dar a los niños objetos que no están detalladamente formados se convierten fácilmente en más de una cosa, y los niños pueden dar rienda suelta a su imaginación[2].

En los primeros meses de vida el niño no tiene consciencia de las facciones, se fija en la falta de los ojos, quizás de la boca, y por cuenta propia intenta trazar una línea sin expresión, solo es la intuición de agregar algo que no está cuando se ve a sí mismo frente a un espejo —sin saber que es su reflejo— o cuando ve a los demás, pero no siempre esto es así, pues el niño poco a poco va adquiriendo consciencia de sí mismo y de las expresiones, por eso las muñecas cambian. Según demicasaalmundo.com, a medida que los niños crecen las muñecas «crecen» con ellos de la siguiente manera:

Desde los 2 años: la muñeca de abrazar

En este momento las extremidades ya empiezan a ser funcionales, por lo que esto se ve reflejado también en su muñeca. El cuerpo sigue siendo blando, pero ya está elaborado de una forma sencilla, y los brazos y las piernas ya están visibles. La cabeza continúa igual, aunque puede tener cabellos, y también se pueden sugerir los ojos y la boca.

Desde los 3-4 años: la muñeca de miembros

A partir de los 3 años el niño ya empieza a denominarse a sí mismo “yo”, ya no se dirige a sí mismo como si fuera una tercera persona. Empieza a aprender a situarse como ser humano en el mundo. Es un proceso que sucede despacio en el que también aprende a relacionarse con su propia corporalidad: si hace frío, nos abrigamos, protegemos los pies con zapatos, hay que lavar el cuerpo, entonces la muñeca debe tener, por tanto, este tipo de experiencias. Ya debe estar elaborada con detalle en cuanto a su forma básica. La cabeza tiene forma de cabeza humana. Las piernas y los brazos son móviles y aptos para cualquier movimiento.

En la etapa escolar, a partir de los 6-7 años, la relación con la muñeca cambia. Ya no la necesita como anclaje y pierde esa misión de ser espejo de la propia persona. Pero aumenta el aspecto social y entonces el niño pasa a cuidar de la muñeca, como si fuese un hermano u otra persona.

La importancia de la muñeca radica en su capacidad de ayudar a moldear la personalidad del niño de manera saludable, sin «robarle» su inocencia. Mucho se ha hablado de lo inapropiado de poner en el mercado muñecas sexualizadas, y no «inapropiado» desde el punto vista moral-educativo, sino desde el aspecto psicológico. Los muñecos sexualizados pueden ser perjudiciales porque dan una imagen acabada de un prototipo de persona, icono cultural que, al fin y al cabo, se convierte en su modelo; significa que, desde antes de experimentar curiosidad por el mundo, insertamos al niño a una manera de pensar y sentir no acorde con su desarrollo. Ten en cuenta que los niños felices son los que crecen por sí mismos al ritmo de su imaginación y de las vivencias propias de una infancia saludable sin intervención de arquetipos culturales.

Fuentes:

https://ticumiku.com/blogs/news/que-son-las-munecas-waldorf#

https://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/metodo-waldorf-educacion-alternativa#

https://www.demicasaalmundo.com/blog/la-muneca-waldorf/


[1] https://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/metodo-waldorf-educacion-alternativa#

[2] https://ticumiku.com/blogs/news/que-son-las-munecas-waldorf#

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