En esta oportunidad, abordamos, grosso modo, dos de los TEA más comunes y que, paradójicamente, suelen confundirse por razones que van desde la manifestación de los síntomas hasta poco acceso a información especializada entre la población

Tanto el Autismo como el síndrome de Asperger forman parte de los trastornos del espectro autista (TEA), un conjunto de trastornos del desarrollo que ocasiona problemas psicosociales, comunicacionales y conductuales significativos. Por lo general las personas con TEA no presentan características físicas distintivas, pero su comportamiento aislado, distraído, problemas de lenguaje y de interacción social los distingue de las demás personas.  

Cabe resaltar que los TEA no son considerados enfermedades mentales, en cambio, son trastornos del desarrollo cuyo origen es neurobiológico, pero las causas clínicas específicas son aún desconocidas por la ciencia médica.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la clasificación actual de los TEA comprende cuatro trastornos de desarrollo: Autismosíndrome de AspergerTrastorno desintegrado infantil y Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Estos trastornos en la superficie pueden fácilmente confundirse dado que las afectaciones del lenguaje, comportamiento e interacción social son bastante similares en cada caso; no obstante, gracias a los diagnósticos diferenciales, los especialistas han identificado síntomas específicos que permiten aplicar la terapia y el tratamiento adecuando mejorando con ello la calidad de vida de estas personas y la de su entorno familiar, pues —como es sabido— los TEA no son una “enfermedad”, por lo que no puede pensarse en una “cura”.

En esta oportunidad abordamos, grosso modo, dos de los TEA más comunes y que, paradójicamente, suelen confundirse por razones que van desde la manifestación de los síntomas hasta poco acceso a información especializada entre la población: se trata del Autismo y del síndrome de Asperger. Te ofrecemos información básica, sencilla, pero de gran importancia para que aprendas a reconocer estos trastornos del desarrollo desde sus características específicas.

¿Qué son?  

En Autismo es una afección neurológica y de desarrollo que comienza en la niñez. Afecta el comportamiento social de manera considerable, muchas veces se considera grave, pues el niño autista no se comunica, no interactúa con otros, por lo que su manera de aprender es bastante diferente a la de los demás. Por lo general, los niños autistas son solitarios, parecen no reconocer su entorno, por lo que no logran autonomía durante su vida, en este sentido, es probable que dependan de un tercero.

El síndrome de Asperger, por su parte, es un trastorno neurobiológico en el que el cerebro tiene un funcionamiento diferente en la comunicación, en la interacción social y en la adaptación flexible a las demandas cotidianas. Aunque su interacción es diferente a la de una persona que no tiene el síndrome, los asperger pueden llegar a establecer ciertos lazos sociales; sin embargo, se caracterizan por falta de empatía, poca coordinación psicomotriz, inexistente comprensión del doble sentido del lenguaje, lo que no limita que sea fluido y claro, además pueden realizar actividades comunes e, incluso, insertarse a la vida académica y laboral con las complejidades del caso.

¿Cuáles son las principales diferencias entre Asperger y Autismo?

Como regla general, en el Autismo las alteraciones del desarrollo son muy evidentes desde los primeros tres años de vida, pero en muchos casos el síndrome de Asperger se diagnostica cuando el niño tiene una edad más avanzada, alrededor de los siete años.

Otra diferencia sustancial se refiere al desarrollo cognitivo. Mientras que, por lo general, el Autismo se acompaña de cierto grado de deterioro intelectual, los niños con síndrome de Asperger no muestran evidencia de retraso cognitivo e incluso pueden obtener muy buenos resultados en las pruebas de inteligencia.

Las diferencias entre ambas entidades también se extienden al área del lenguaje. Mientras que los niños con Autismo muestran un evidente retraso en el lenguaje y tienen un vocabulario muy limitado, los pequeños con síndrome de Asperger adquieren un vocabulario adecuado para su edad e incluso pueden llegar a ser considerados muy “cultos”.

En el plano motor también existen diferencias. Los niños con Autismo suelen presentar movimientos estereotipados, como el aleteo de las manos o el balanceo, pero estos movimientos son inusuales en los pequeños con síndrome de Asperger. Aun así, estos suelen tener problemas de coordinación y pueden caminar de forma poco equilibrada.

Finalmente, otra de las grandes diferencias entre ambos trastornos se aprecia en el área de los intereses. Tanto en el Autismo como en el síndrome de Asperger se aprecia un área de interés muy limitada y obsesiva. No obstante, los niños con síndrome de Asperger muestran intereses de “alto nivel” que les pueden llevar a sobresalir en determinados campos de las ciencias, como pueden ser las matemáticas o la física[1].

Independientemente de las diferencias entre el Autismo y el Asperger, lo más importante es brindar la atención médica adecuada, además del apoyo y afecto del núcleo familiar, ten en cuenta que más allá de ser “diferente”, la clave radica en no hacer a los demás “sentirse diferentes”. Seamos empáticos.  

[1] Con información de: https://www.etapainfantil.com/diferencias-sindrome-asperger-autismo

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